jueves, 18 de noviembre de 2010

Cuento 2

Lester era un adolescente de 16 años. Llevaba en España 3 meses, pero desde que había tenido que dejar Perú para venir aquí, todo le salía mal: el instituto no le gustaba nada, no tenía amigos, sus compañeros lo trataban como si fuera invisible y echaba de menos a su gente.




El mayor sueño de Lester era llegar a ser jugador profesional de baloncesto. Jugar era lo único que le relajaba y le hacía feliz así que se apuntó a un equipo. Ya desde el primer día sus compañeros vieron lo mucho que valía, que era realmente bueno. Sin embargo precisamente por eso surgieron los problemas; el equipo entero giraba en torno al capitán, al que llamaban el "Líder", era el mejor de los mejores, capaz de encestar desde el campo contrario con los ojos cerrados, y Lester le hacía competencia.
Cada vez que sus compañeros intentaban pasarle la pelota ahí estaba el Líder diciendo:
- Ei, colega, ¿se la vas a pasar al indio o a mí?
Así pasaron las semanas y los meses y Lester aguantaba y callaba aún estando harto de las impertinencias del Líder y de sus adjetivos despectivos como: "indio", "marroncito" o "sudaquita". Los demás componentes del equipo también se percataron de la situación y tomaron una decisión:
- Queremos que seas tú el nuevo capitán, le dijeron a Lester.
- Y...¿qué pasa con el Líder? No creo que esté de acuerdo, dijo éste.
- Será uno más si quiere, como todos nosotros, pero no te preocupes por eso, hemos votado y hay mayoría.
- Acepto, entonces, respondió Lester  encantado.


Poco después se enteró de que dado que había perdido el respeto y el aprecio de sus compañeros a raíz de su comportamiento, el Líder, por puro orgullo, había dejado el equipo cuando éstos le contaron su intención de sustituirlo como capitán.

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