jueves, 18 de noviembre de 2010

Cuento 3

Shan-Yú era una niña china con una historia muy peculiar.
Nació  en China y durante 7 años su familia la hizo pasar por chico: iba al colegio vestida como un chico, su peinado era el de un chico y la llamaban por un nombre que no era el suyo, de chico.

A los dos días de cumplir los 7 años su madre le preparó una maleta y le dijo:
- Cariño, vas a tener que irte con tu tía Lyn-Yin a un lugar muy lejano. Pórtate bien y espéranos; en cuanto podamos tu padre y yo iremos a por ti.

Así fue como llegó a España. Aquí le costó mucho empezar a entender a la gente, hablaban todos de una forma muy rara, que no había oído nunca y le parecían todos muy feos. Deseaba estar en su casa y hablar su idioma y tener a sus padres cerca. No entendía nada, no sabía por qué tenía que estar lejos de los suyos.
Sin embargo Shan-Yú era muy inteligente. Los profesores de su nuevo colegio no tardaron en darse cuenta de ello y todos pusieron de su parte para que la niña aprendiera cuanto antes a hablar, leer y escribir en castellano porque más de uno estaba seguro del enorme potencial de la pequeña.

A lo largo de su vida estudiantil quedó demostrado su talento innato para las matemáticas y las ciencias en general y, actualmente, Shan-Yú es una médico excelente. La vida la había hecho fuerte, sobre todo porque no volvió a ver a sus padres, que murieron un año después de su llegada a España en un incendio.
Ella tuvo que salir adelante en un país desconocido, pero gracias al apoyo y la acogida de éste, lo consiguió.

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