jueves, 9 de diciembre de 2010

Trabajo fijo

¡Hola!
Les voy a contar lo que me ocurrió hace un par de semanas, ya que considero que es una historia bonita, digna de ser expuesta en este blog.
Como ya sabrán ustedes mi trabajo consiste en limpiar. No tengo un horario estable ni un sitio de trabajo, sino que depende del momento y de quién lo solicite. Un día me llamaron para ir a la casa de una señora mayor a limpiar. Me llevé una grata sorpresa cuando descubrí que la señora no necesitaba limpieza. Lo único que quería ella era compañía.
Enseguida nos caímos bien, por lo que el rato que estuve con ella se me pasó volando, ya que me contó un poco su vida (es viuda y sin hijos; como parientes sólo tiene a un hermano que, aunque la visita de vez en cuando, vive en Granada junto a su familia) y estuve prácticamente toda la tarde leyéndole un viejo libro de leyendas que ella ya no podía leer debido a su vista débil.
La señora Mª Sol (éste es su nombre) me dijo que le gustaría que la visitara todas las semanas para leerle y me quiso pagar el doble, pero no acepté.
Es una mujer encantadora y desde entonces voy dos veces cada semana a verla.

¿Sabrían ustedes dónde puedo comprar un sombrero? La señora Mª Sol tiene una colección enorme y sé que le haría ilusión que le regalara uno por Navidad. Gracias por adelantado.

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